jueves, 12 de octubre de 2017

MARATÓN DE BERLÍN'17 - Loydi is back !!

Que tal amigos !!!

Aquí está mi entrada del Maratón de Berlín… alguno me habéis dado un toque por privado reclamándola , pero ya sabéis que desde hace unos meses el tema laboral está absorbiendo más tiempo, y el espacio libre para estas cosas, cada vez es un bien más preciado. Y al entreno no se lo voy a quitar, eso es sagrado!! ;-)).

Pues si amigos, si recordáis de mi última entrada previa a Berlín, esta preparación ha sido un poco “atípica”, pues partía de un parón en seco de algo más de un mes por lesión, del cual, como decía en aquella ocasión, gracias a los cuidados de Ester en casa, las pautas de la traumatóloga y los cuidados de mi fisio, nos plantamos en disposición de afrontar 10 semanas específicas para Berlín.
Ya conocéis de mi anterior entrada también como afronté esas 10 semanas, no os voy a aburrir más con ello, está escrito en dicha entrada.

Precisamente por todo ello, correr este Maratón era un “regalo” al venir de los errores deportivos que veníamos y que me llevaron a la lesión, y más regalo aún si el mismo, es uno de los 6 World Marathon Majors, y más aún, si el mismo tiene lugar en la que sin duda, es mi ciudad europea preferida, Berlín.


Por ello, al ser un “regalo” y al plantarme en principio sin objetivo alguno por todo lo sucedido, decidí durante la preparación que este era el Maratón para probar a introducir varias cosas nuevas que quiero compartir con vosotros.
Ya sabéis que este es un blog en el que más allá de compartir mis experiencias deportivas, si puedo ayudar en algo con todo lo “accesorio”… pues bienvenido sea. A destacar:

-       He modificado la alimentación en la semana previa a la maratón.
Normalmente practicaba una dieta disociada en la que hasta prácticamente el jueves por la noche no tocaba los hidratos de carbono, para, a partir de esa fecha, cargar fuerte de hidratos de carbono para la carrera.
En esta ocasión, de la lectura de varias teorías, decidí aplicar un nuevo método.
Lunes y Martes, dieta rica en frutas y verduras, sin apenas proteína, pero si con algo pan en el desayuno y la comida, del cual prescindía en el anterior método.
Miércoles y jueves, dieta rica en proteínas, sin prescindir del pan del desayuno y la comida.
Viernes y sábado. Entra el placer de los hidratos de carbono, volviendo, en mi caso, a priorizar por el arroz, en el cual, sigo certificando que, personalmente, es lo que mejor me va.
El resultado… No he estado tan fundido por falta de “punch” durante la semana previa al maratón hasta que entraba la carga de hidratos de carbono. En carrera, luego todo fue bien también.

-       He prescindido de las medias de compresión para el Maratón.
Ya en las dos últimas maratones noté que más que beneficio, lo que me dieron fue calor, por lo que en esta preparación, prescindí durante todas las tiradas largas de ellas, y así me planté en la línea de salida… No las he echado nada de menos.
Sí después de la carrera, donde creo que ahí es donde si entra en juego un cierto efecto recuperador.

-       He modificado los geles así como la ingesta de los mismos.
He cambiado durante la preparación a una nueva marca (Infisport) donde estos geles, ya vienen bastante diluidos, facilitando su ingesta en carrera, y retomando la frecuencia y modalidad de toma que realizaba en mis primeros maratones. He tomado gel en los kms. 9, 18, 27 y 36. El primero y el tercero sin cafeína. El segundo y el cuarto incorporaban cafeína.

-       Decidí probar en carrera a beber cada 2,5 kms, y no cada 5 como en anteriores ocasiones.
La experiencia ha resultado positivísima. En ningún momento de la carrera he sentido sed o sensación de deshidratación o de necesidad de que llegará el siguiente avituallamiento.

-       Al correr en el extranjero, decidí probar a correr con la equipación de la selección española.
No por nada en especial, no soy yo de los que crea que uno es más patriota porque enseñe unos u otros colores, (para mí el patriotismo está en no robar lo que es de todos y contribuir al bien de tu país pagando impuestos, por ejemplo). El verdadero motivo, sin renunciar obviamente a mis orígenes (tampoco soy de los que oculta de donde es uno, para nada), es el sentir como cada km. tus paisanos te animan, no pasa más de un km. sin que ello suceda, y eso, en 42 kms., es muy de agradecer.
Normalmente tus allegados y amigos pueden animarte a lo sumo en 3-4 puntos… de este modo, todo es distinto.

-       Y por último, tratar de relajarse todo lo posible los dos días previos a la maratón, ya en el destino de la carrera.
Obviamente no te vas a pillar un “pedo”, pero si tienes que beberte un par de cervezas el viernes y otro par de ellas el sábado, te las bebes. No te pasas y vienen bien para relajar e incluso dormir mejor.
Como bien dice mi buen amigo Alberto Canal, que cariñosamente me llana “Keniata”… “si el ‘keniata’ se toma un par de cervezas, eso es que está relajado y la va armar”.
Pues sí, me tome las cervezas, dos el viernes y dos el sábado.




Con estas premisas y las de entreno comentadas en mi anterior entrada, llegamos propiamente al momento de la carrera.
El día anterior, en la cena, mis amigos me preguntan que a que voy a salir el domingo. Todos me dicen que si voy a intentar bajar el 2H45.
Mi respuesta es que “ni puta idea”. En condiciones normales, se que ninguno me habría creído.
He bajado 8 veces de 2H45’ en Maratón y tengo como mejor marca ese 2:38 que sabe Dios si algún día seré capaz de tumbar…, pero esta vez noto que sí que me creen. Son maratonianos, saben de donde he partido… y volver a hacerlo suena a “palabras mayores” en este momento…
Tras un rato hablando de los objetivos de cada uno, les comento que quizás, para mí, lo realista sea intentar hacer el Maratón a 4’/km, que te daría en meta alrededor de 2H49’.

Así nos acostamos, con todo preparado… 


Por delante... la noche previa al maratón, esa que duermes entre poco y muy poco… Ahí sí que empiezo a notar el Modo Maratón, ahora sí.

A las 5:15 estoy despierto, dando vueltas por la cama sin dormir ya hasta las 6:15 que me levanto.

Desayuno habitual (plátano, nueces, pan tostado con membrillo, yogur y un trozo de chocolate negro).
Metro y la Puerta de Brandenburgo. Allí, esperando a los “rezagados” de la expedición, tengo un momento de cierta soledad.


Ya sabemos que antes de un Maratón, por el cuerpo recorre una sensación de “respeto” por el reto al que te enfrentas y del que no siempre somos conscientes ni valoramos. Esa sensación me recorre a mí en ese momento, acompañado de otros dos momentos clave.

-       Un primer momento donde recibo los mensajes en el móvil de José Atlético (siempre tan pendiente de mí la misma mañana de cualquier maratón) y sobre todo, los de David Pérez (clave desde el punto de vista mental en todo mi proceso de recuperación… Nunca te lo agradeceré lo suficiente…)
-       Un segundo momento, de apenas unos segundos, en el que tras levantar la vista del móvil, miro a la Puerta de Brandenburgo, en concreto a la Diosa de la Victoria y pienso, recordando al año 2015… “Me debes una”… Los objetivos eran distintos… pero los puntos de partida y el pasado deportivo reciente en cada caso… también.

Llegan los rezagados, foto de equipo, y Jaime y yo nos vamos escopetados que nuestros cajones son los más alejados de la zona donde estamos.

Rafita, Antonio, Canal, un servidor, Jorge, Jaime y Dabe

Tras desearnos suerte mutua, calentar y algún que otro paseo al baño a liberar la últimas cargas… nos metemos en nuestros cajones.
Al igual que en 2015, vuelvo a estar en el Cajón Élite, pero este año no me pongo justo detrás de los africanos… dejo 3-4 filas por el medio para evitar errores del pasado.

En ese momento hasta el pistoletazo, miro al cielo… y es el momento que me cambia la carrera… Decido luchar por un objetivo, aunque iba sin él, pero el cielo me da una pista…
Apenas 10-12º, nada de aire y algo de lluvia… “Vamos a intentarlo Álvaro, es arriesgado, vienes corto de forma, pero son las condiciones que te gustan para correr”.
A ello se une, que al día siguiente al Maratón de Berlín, es el sorteo para Tokio, donde en esta ocasión no he podido entrar por marca por mi mal hacer en el último año en Maratón (2:50 y 2:54 en NY y Londres), y si bajo de 2:45, tendré de nuevo llave para aplicar por marca a Tokio’19.
Pues voy a intentarlo!! A por nada venía, y si no sale, nada me llevo!!

Con esas salgo y la verdad que desde el principio voy marcando ritmos constantes. Es cierto que hay un momento alrededor del km.7-8 en el que me noto bastante sudor (algo que me hace recordar a Londres y no me gustó nada), pero rápidamente mi cabeza logró borrarlo y seguir adelante.
Recibo los primeros ánimos en este punto de varias de las chicas de la expedición (Aida, Gemma, Carol, Patri…).
Los diferentes ritmos que llevamos cada uno hace que se tengan que dividir cada una para seguir a los suyos y pegarse buenas carreras ellas también por los metros… es de agradecer la verdad… muy de agradecer.

En el km.10 aproximadamente Ester está esperando para darme los primeros ánimos. Me anima y no parece muy convencida de mi carrera, pero la digo que tranquila, que todo va en orden.
Está embutida en una cazadora con capucha porque llueve un montón… “lo que aguantan”!!, la verdad que en esas condiciones…, no tiene precio.
Es cierto que está lloviendo demasiado, de hecho pienso… “joder, me gusta correr con cierta lluvia, pero esto es demasiado”… estoy empapado, y con las zapatillas bastante aguadas… me da miedo que siga así porque puede pesar demasiado la ropa y las zapas y eso al final se puede notar.

La foto no engaña, los charcos eran importantes en ese momento.

Se mantendrá lloviendo intensamente hasta el km.15, en el que el tema “amaina” y ya se mantendrá hasta final de carrera con las condiciones que comentaba en la salida y que tanto me gustan.
Sigo clavando parciales en el km.15… y en el km.20, para pasar la Media Maratón en 1H21’36”; Media Maratón donde vuelvo a recibir los ánimos de unas chicas primero…, y luego de Ester y María (la hermana de Jaime), después. Me dejan esta bonita foto.

Todo en orden !!!

Las sensaciones están siendo buenas, estoy clavando parciales, no parece aparecer mínima expresión de agotamiento y todo ello me hace ganar en confianza. Nada que ver con las últimas apariciones en la distancia.
Las sensaciones se corroboran cuando vuelvo a clavar ritmos en el km. 25, donde recuerdo que empecé a tener malas sensaciones en 2015. Las batucadas me “ponen”, y una en ese tramo, retumbando debajo de un túnel me sienta mejor que un avituallamiento!!.
Pienso… “esto pinta de otra manera este año”… me crezco, y sigo firme y con buenas sensaciones para volver a clavar parcial en el km. 30.

Ahora empieza lo “duro”. Tengo claro que en estos 12 últimos kms es donde se “parte el bacalao” en la distancia, y donde el agotamiento tiende a multiplicarse exponencialmente, pero creo que estoy haciendo las cosas bien, y si mido bien, el Sub 2H45 está asegurado.
Pienso firmemente en ese momento, que lo único que puede arruinar la carrera, es el haber llegado corto de forma y que lo acuse, porque la gestión de la misma había sido bastante buena en mi opinión.
Solo me preocupa que la degradación habitual y exponencial del cuerpo en estos kms., sea en esta ocasión superior a otras maratones por ese motivo de llegar algo corto de forma.

Ese haber llegado algo corto de forma, al seguir avanzado, no se nota en mis sensaciones de rendimiento, pero si empiezo a notarlo en los isquios, que ya del 30 al 35 empiezan a mandar alguna ligera señal. Voy con margen y decido levantar un pelín el pie, que hará que el parcial salga 4-5 segundos por km. más lento, pero está controlado.
Si no molesta más… el ritmo lo mantengo sin problemas y el objetivo que me puse en la línea de salida está asegurado.

Paso el 35 y sigo manteniendo buenas sensaciones, más aún cuando en el km.37 pasas la zona de Ópera que en giro de derechas te encamina a Postdamer Platz.
Me vengo arriba, recuerdo que en 2015 iba literalmente muerto por ahí y hoy hay gasolina en el depósito para mantener ritmos; recuerdo también que el terreno ahora es ligeramente favorable, y a ello, se une un aficionado español que me suelta “Vamos Loydi, que te sigo, leo tu blog!!!”… Flipo!!!. Me había pasado en Madrid, pero no en Alemania…

Si en el 37, llevas esta postura, el tema no va mal !!

Voy bien, me olvido un pelín de esa prudencia por los isquios y… me he venido arriba, pero… ahí estaban, recordando que no estaban para muchos más los isquios y poco antes del 38 hacen un serio amago de “subirse” los dos… Me acuerdo de AupaNacho, al que en Berlín precisamente le sucedió lo mismo años atrás y tuvo que poner precaución hasta meta también…
No me queda otra, tengo que parar en el medio de la calzada y estirar ambos isquios; pierdo unos 20-25 segundos en estirar ambos, pero la verdad que fue “mano de santo”… a partir de ahí todo vuelve a una cierta normalidad.
Sigo con cierta precaución hasta el km. 40, y obviamente ese parcial se me va un poco por este motivo (hago ese 5.000 unos 45-50” más lento).
Paso el 40, observo que tengo margen para bajar ese 2:45, pero también que el estiramiento, como he visto del 38-40, ha respondido bien, y decido tensar un poquito del 40 a meta…

A diferencia de 2015, sigo enterándome de todo, paso la plaza de las “catedrales gemelas”, adelanto gente… voy cómodo, creciendo de nuevo tras el aviso de los isquios, consciente de que me quedan dos rectas, dos giros… y… efectivamente, último giro de izquierdas… y esta vez… ya me lo sé… entro en la Avenida de los Tilos y… ahí está… La Puerta de Brandenburgo al fondo. Dios, qué momento!!.

Sólo quienes hemos corrido este Maratón sabemos lo que es ese momento…

Entro en la Avenida muy contento esta vez, sé que hoy si voy a hacer algo que cuando hace 10 semanas acababa los entrenos cojo me parecía impensable…
Avanzo rápido, firme, escucho a un lado a una parte de las chicas, y cuando ya voy a pasar casi la Puerta de Brandenburgo por debajo, a Ester y María al otro lado…, que me dejan esta otra foto.


Tengo tiempo de mirar arriba, al pasar por debajo de la Puerta, a la Diosa de la Victoria y agradecerle el “me la debías” de la línea de salida…

"Reconciliándome" con la Diosa Victoria.

Lo voy a hacer, quedan unos 400 metros desde la Puerta a Meta, pero bajo de sobra de 2H45’ y ya, como habitualmente (hay gente que riñe porque no araño esos últimos segundos), levanto el pie y me dedico a disfrutarlo… A pesar de todo, hago de nuevo esos 2,2 últimos kms a 3:53, a pesar de levantar… y entro en meta hipercontento con un 2H44’33” que ni en el mejor de los sueños tras todo lo sucedido.

Llegando a meta.

Lo primero que pienso es en que he vuelto en el asfalto a abrirme las puertas de todo renovando el Sub 2H45’ (principalmente Tokio, la Major que junto con Berlín, más marca exige).
Y luego me acuerdo de lo contentos que seguro están todos mis allegados que me habrán estado siguiendo (familia, entrenador, amigos…), de hecho, uno de mis primeros pensamientos en línea de meta coincidió con un comentario de mi gran amigo AupaNacho…
Y es que “si no hubiera ido a Vitoria… hoy quizás había vuelto a bajar de 2:40”.

Pero… fui erróneamente a Vitoria… “bajé a los infiernos” con la lesión…, piqué muchas “piedra” y me puse en poco tiempo de nuevo en un buen lugar. Súper feliz por lo tanto.

Ya recogiendo mis pertenencias en el ropero, en poco más de 5 minutos aparece mi buen amigo Jaime. Como bien dice en su blog, llevamos más de 3 años entrenando juntos, corriendo juntos, compitiendo en muchas carreras… y no hace falta que nos digamos nada… Yo estoy muy contento y él me lo nota y me felicita por lo que he hecho en 10 semanas… y yo veo que él está muy contento también, se le nota y mucho.
Jaime es un excelente atleta que ha tenido que hacer un pequeño paréntesis en su progresión (que asustaba) para adaptarse a su nueva situación (diabetes Tipo 1). A pesar de entrenar duro y bien, ha tenido sinsabores, pero en poco más de un año desde aquello, se marcó un 2H49’ en Berlín que personalmente, y siguiendo con la paciencia que ha tenido, me hacen pensar que es capaz de volver a atacar su marca actual el día menos pensado y retomar esa progresión meteórica que tanto prometía y… voy a hablar en presente…,promete!!.
Nos damos un fuerte abrazo!!.

En lo que a mí se refiere, pues ya sabéis todo lo que ha rodeado a este maratón en concreto, pero para mí, ha sido el Maratón de de mi reencuentro.
Si el hatchstag de toda la preparación fue #buscandoaloydi, de Berlín creo que puedo empezar a decir que quizás… #loydiisback, aunque habrá que seguir corroborándolo.

Y es que a pesar de mantener e incluso mejorar mi nivel en 10K y en Media Maratón; mis últimas citas con el Maratón habían sido “duras”, había pasado de bajar con relativa solvencia de 2H45 a las malas sensaciones, tiempos lejanos y sensación de no poder con la distancia.
En Berlín todo ha sido distinto, he manejado la carrera, he dominado la distancia, he clavado parciales, me he sentido maratoniano de nuevo, he sabido gestionar con cabeza los problemillas musculares derivados de llegar corto y… me he vuelto a acercar a los tiempos en los que creo debo estar.

Los parciales no engañan.

Después de la carrera, como debe ser, tocó disfrutar de comida, bebida y la compañía de los demás, que cuando uno sale a estas cosas, no va a ser sólo para correr.

Como estaba el codillo !!!!!!



Y en lo que a Berlín se refiere amigos, esto ha sido todo…

Ahora, con mente renovada y sin prisa pero sin pausa, toca afrontar nuevos retos.
Las dos citas maratonianas de 2018 están cerradas;

-       La primera será Sevilla, en Febrero, donde vuelvo tras mi ausencia de 2017 por correr Londres. Si todo va bien de aquí a allí, será mi 25ª Maratón, una cifra redonda en el sitio en el que debuté en la distancia y en el que a día de hoy, sigo teniendo mi mejor marca.
-       La segunda, será Chicago, en Octubre, donde si todo va bien también, espero traerme mi cuarta Major, en mi objetivo de completar las 6 grandes a nivel mundial.

Ambas maratones son rápidas, planas, para correr fuerte, por lo que trataré de prepararlas a conciencia y dando lo mejor que mi cuerpo dé. Sin prisa, sin presiones porque ya he visto que no me sienta bien, pero pensando en que si es el día, atacaré en ambos casos lo que haya que atacar.

Pensando en esas maratones, el Míster y yo hemos descubierto cosas, como las tiradas largas progresivas o meter más series largas en vez de cortas, que vemos que me aportan más que otros entrenamientos que estábamos haciendo… yalguna cosilla más que os iré contando en próximas entradas.

Pero hasta que empiece a preparar Sevilla de forma específica, en Diciembre, hay otras cosas que correr… y es momento de centrarse en estos dos meses en otras distancias, como la Media Maratón o el 10K… empezando por la Media Maratón de Tordesillas, el día 29 Octubre, donde más allá de tiempos (aunque trataremos de competir a un nivel aceptable, ya me conocéis, si bien, no sé como llegaré de recuperado de Berlín), me apetece ver y saludar a muchos amigos y buena gente que hace tiempo que no veo…
No en vano, mi anterior y desaparecido club era de allí y el actual también lo es… por no hablar del Míster que también presume de ser de allí…

Os cuento en tres semanas.

Un abrazo !!!

domingo, 3 de septiembre de 2017

MARATÓN DE BERLÍN'17 - Preparación: #buscandoaloydi

Qué tal amigos!!!

Después de mucho tiempo, vuelvo a aparecer por aquí.
Quienes me seguís, ya conocéis de mi anterior entrada que no hice las cosas bien en Londres desde el punto de vista deportivo, pero luego por cabezota, las hice aún peor y la cosa acabó como acabó como ya conocéis, que no fue de otra manera que bastante lesionado de la espalda.

Pues bien amigos, tras cuatro semanas de parón en seco, apenas me atrevía a salir… y lo nunca visto… fue la propia Ester (a quien agradezco muchísimo los cuidados profesionales que me ha dado para salir del bache, sin ella habría tardado mucho más), así como el resto de expertos que trataron la lesión, quienes tuvieron prácticamente que echarme de casa a patadas para empezar de nuevo con esto… porque como se dice en el lenguaje popular… “tenía más miedo que vergüenza”).
El latigazo fue muy fuerte y tenía miedo al primer día que tuviera que volver a rebotar, tenía mucho miedo a una recaída que me dejara más tiempo KO.

Tras las cuatro semanas en el dique seco preferí, antes de empezar con una semana completa, salir un par de días a ir acondicionando al cuerpo.
Las sensaciones el primero de los días fueron demoledoras… apenas podía correr con bastante dolor, encima con una leve cojera y con un bloqueo que se me agarraba como la mordedura de un perro no tanto ya a las lumbares, sino también a la zona del glúteo y piramidal… Los datos de ese primer día de contacto fueron demoledores… sólo pude hacer 2,4 kms en 16’24”, a 6:54/Km...!!!!
Con la zona algo caliente la cosa era soportable, pero nada más parar ese primer día de toma de contacto… apenas podía andar… me vine totalmente abajo… y la subida del parque donde hice esa toma de contacto a casa se me saltaban casi las lágrimas del dolor e iba casi arrastrando la pierna…

Cuando llego a casa me derrumbo bastante cuando me pregunta Ester, que no hizo otra cosa que animarme una vez más como en todo este proceso…
Pasado ya un rato, ya en casa, la cosa empieza a cambiar radicalmente cuando ya me voy enfriando y después de estirar un poco… la zona empieza a picar mucho mucho, como si circulara un montón de sangre y a medida que pasa el tiempo puedo andar cada vez mejor, sin dolor, sin problemas, incluso doy saltitos sin dolor… y cuando me echo a la cama todo está en orden. No entendía nada!!.

Al día siguiente cuando me levanto por la mañana para ir a trabajar, aún mejor, lo que me hace irme animando…
¿Quizás mi cuerpo sufrió tanto dolor por el reajuste tras el parón y tanta hipotonía muscular?
¿Quizás mi cuerpo necesitaba de nuevo activarse, circular la sangre y eliminar los residuos y toxicidades acumuladas por la lesión?
Dejé un día de descanso y el siguiente día volvía probar con un poquito más… en este caso me atreví, o bueno, mejor dicho, las molestias me dejaron llegar hasta los 5 kms… ya a 5:24/km…

Menos dolor, menos sufrimiento, pero aún con muchisimas molestias…. Y cuando paraba de correr casi sin poder andar de nuevo…. muy despacito… pero… a medida que me recuperaba, estiraba y me quedaba frío… mismas sensaciones que el día anterior, de circulación de sangre, de relajación y colocación de la zona… y por la tarde… ya me encontraba bien… Seguía sin entender demasiado…

Ante este panorama, las premisas en mi cabeza son claras…
-         - Quedan 13 semanas hasta Berlín, pero no puedo empezar después de más de un mes parado ya con plan.
-         - Decido por ello, darme tres semanas de adaptación y acondicionamiento para ir entreno a entreno, partido a partido como dice algún entrenador de futbol, viendo cómo evoluciona y si es posible, incrementando poco a poco kilometraje.
-        - Si la adaptación va bien, me meteré ya en un plan específico de entreno para Berlín, de 10 semanas, y en principio, en versión un poco más “light” que otros de maratones pasadas.

Como me decía mi gran amigo Dabe, que también ha estado muy pendiente de mi en todo este proceso, “te va a tocar picar mucha piedra amigo… mira de donde partes…, pero ten paciencia y vete paso a paso”. (Muchísimo ánimo por cierto Dabe, tú puedes!!).

Así lo hicimos.
Una primera semana de adaptación con sólo 4 días a la semana, alternando día de entreno con día de descanso para recuperar la zona, dedicándome a rodar por sensaciones y donde acumule 38 kms. Vi cosas esa semana que me parecían impensables… rodajes a 5’/km bien por encima de las 150 ppm…!!!

La segunda semana contábamos con la ventaja de estar de vacaciones en uno de mis lugares preferidos, el Palmar y el alejarse del trabajo, la ciudad, el estrés y poder descansar bien, ayudan también a esta fase de recuperación.
Algún día puedo dar una vueltilla de tuerca incluso, aún con pulsos altos y siguiendo con 4 días, alternando uno de entreno y uno de descanso para recuperar la zona. Conseguimos esta segunda semana subirnos a los 49 kms.



Quien no mejora en un sitio como El Palmar ???

La tercera semana de adaptación, ya de vuelta a Madrid, era el momento de ver si el cuerpo estaba asimilando bien la vuelta a la rutina deportiva y estaba preparado para asimilar, tras la lesión, un plan específico de 10 semanas y estando bastante lejos del punto en que se debe partir para afrontar la preparación de un maratón.
Esa semana, decido meter 5 días, con dos días de corto rodaje pero algún cambio de ritmo… Llego a ver algún km en algún momento puntual por debajo de 4:00, y he conseguido subirme esa tercera semana de adaptación, ya en 5 días, a los 60 kms….

Decido claramente lanzarme a empezar con el plan.

Más allá del mes parado, estas tres semanas, en todo caso, aunque evolucioné bien, no fueron nada fáciles… sólo yo sé lo que pasaba internamente en cada entrenamiento y en el fondo, ha sido una buena lucha también contra mi cabeza…
Ya habéis leído más arriba lo que fueron el primer y el segundo día antes de estas tres semanas… y estas tres semanas eran una lucha diaria…
Salía a correr y aunque poco a poco iba yendo mejor, siempre tenía esa sensación de “mordida” en la zona, siempre cuando acababa me costaba andar… no hablamos ya si intentaba volver a arrancar a correr, que era imposible… y siempre cuando estiraba y me enfriaba, esa sensación de circular la sangre y ponerse todo bien…

No pensaba más allá, sólo hacía ver a mi cabeza que la situación era mejor que la del día anterior, porque aunque había molestias, cada día eran un pelín menos que el anterior; aunque acababa el entreno con problemas nada más acabar para andar, cada día andaba mejor; aunque ni por asomo podía rearrancar a correr a los 10-15” de acabar el entreno, iba llegando un momento en que podía rearrancar muy poco a poco… aunque los ritmos eran lejanos a los míos, estos iban mejorando muy poco a poco y el pulso también….

Me mantenía con fuerza y ganas de seguir, a pesar de las molestias y de las cosas que pasaban en esta adaptación, que cada día, sin ser perfecto, era un poco mejor que el anterior… lo cual sólo me hacía pensar en una cosa… “te estás recuperando Álvaro, hay que seguir, algún día volverás a correr sin una sola molestia”.

Cuando decido arrancar con el plan de 10 semanas para Berlín, el 17 de Julio, ya la situación (más allá de que aún no estaba en mis ritmos y pulsos, pero eso es un tema de forma), era que todo estaba más o menos en orden excepto que me costaba rearrancar a correr si paraba, pero ya terminaba andando bien después del entrenamiento, etc…

Así, tras todo este periodo de parón y adaptación, el 17 de Julio me pongo con un plan de 10 semanas que es con el que voy a afrontar Berlín, y en esta ocasión, no voy a aburriros con todo lo que he hecho estas hasta ahora 7 semanas, sólo os cuento a modo de resumen, con el tiempo que tenía y con lo sucedido, las premisas básicas que estoy siguiendo para este plan.

Como os he comentado, cuando comencé al plan, ya rodaba sin molestias, recuperaba bien, etc, pero seguía teniendo algún pequeño problema si paraba y re-arrancaba, por lo que las dos primeras semanas no se han realizado series en el plan, cambiándolos por Fartleks, que por otro lado, es un entrenamiento que no me disgusta nada…

A partir de la tercera semana, ya han entrado las series, pero las estoy haciendo con dosis limitadas, con cuenta gotas, es decir, no me cargo en exceso, si hago series de 2.000 hago 3, si hago series de 1.000 hago 6, y si hago series de 3.000 hago 2. Un poco de chispa y punto.

Poco a poco he ido incrementando volumen semanal y ritmos; y el resto de los días alterno rodajes totalmente en aeróbico, con rodajes de calidad y por supuesto, el fin de semana, la tirada larga, en esta ocasión siempre en progresivo, tratando de simular todo lo posible al maratón, llegando cansado a correr los kms rápidos planificados al final de la tirada… como debe suceder en maratón… donde al final, si quieres lograr objetivos, tienes que correr rápido, pero cansado, esos últimos kms.

Como decía con 10 semanas, y partiendo de donde partía, no había ni hay tiempo para más.
He estructurado el plan de manera que:

-          - Las dos primeras semanas fuí incrementando el kilometraje poco a poco (67 y 74 kms).
-          - Las semanas 3, 4 y 5 metí un primer bloque de carga de kms importante (90, 88 y 94 kms).
-          - Descargue y asimilé el primer bloque de carga en la semana 6 (69 kms).
-          - Ando inmerso en el segundo bloque de carga donde la semana 7 he hecho 88 kms. y ahora vamos a por la semana 8 también de carga.
-          - Y luego sólo nos quedarán dos semanas de tapering hasta el día D, el 24 de Septiembre, en Berlín, en las cuales habrá que ir descargando y afinando.

No había tiempo ni mimbres  para más amigos, aunque poco a poco, vamos teniendo días de esos que creo que me identifican como corredor, como esta tirada larga que he realizado el pasado sábado…



Pero que nadie se llame a engaño amigos míos, que nadie espere grandes gestas en Berlín. A pesar de una tirada como la que veis, en los útimos kms, los rápidos, aunque cómodo, sigo yendo a pulsos algo más altos de lo habitual, por lo que en maratón mantener eso mucho tiempo, es comerse las reservas de glucógeno, por lo que… soy consciente de cuál es mi estado actual a pesar de tener ya días buenos.
Voy a llegar corto de preparación, y sin tiempo de haber alcanzado un estado óptimo de forma, por lo que no espero una gran marca en Berlín. No nos olvidemos de donde vengo…

La parte buena, eso sí, es que como no hay mal que por bien no venga… con el parón, voy algo más fresco de piernas seguramente, y sobre todo de mente, pues el saber que no hay objetivo, me hace ir con la cabeza muy limpia y descargada, y sin más ambiciones que dentro del escenario actual, hacer una buena carrera con las posibilidades reales de hoy en día y disfrutar del Maratón de Berlín.

Esta lesión me llevó a partir de abajo y en ese camino, he tenido cosas buenas también, como el descubrir nuevos caminos por donde entrenar, nuevos circuitos, nuevos ambientes… y sobre todo, correr con gente con la que no había corrido desde hace tiempo y que han estado ahí apoyando…






También, sabiendo que a Berlín se iba tan justo, pues quizás los cuidados “invisibles”, aunque siempre los hay, no han sido tan rigurosos como los de otras ocasiones, y con el verano y las vacaciones, también hemos dado algún capricho al cuerpo… (ya lo quemaríamos luego en el asfalto, jejeje).






Creo eso sí, que aunque no llegue a Berlín en mi punto óptimo de forma, tampoco voy mal del todo, pero sobre todo creo, que este “descanso forzoso” y este trabajo que estoy realizando poco a poco, y sobre todo, disfrutando, puede haber sentado en mi cuerpo unas buenas bases para atacar la marca con otra mentalidad diferente en algún maratón posterior a Berlín. Debo seguir por lo tanto, buscando a un corredor que creo no lo hacía mal... debo seguir #buscandoaloydi

Respecto a ello, al siguiente maratón después de Berlín, pues el verano y estos tres meses sin aparecer por el blog, pues también nos han dejado novedades, y solo hay dos opciones, Tokio o Sevilla.




Tokio es mi prioridad en mi objetivo de completar el circuito Majors (de las 6, me quedan Tokio, Boston y Chicago), pero este año los japoneses se han puesto más estrictos.
Tokio, junto con Berlín, es la Major más exigente para entrar por marca (Sub 2:45), y normalmente suelen valer las marcas de los dos últimos años, pero este año han decidido, al momento de la inscripción por marca el pasado mes de Julio, que sólo valían las marcas del anterior, es decir, a partir de Julio de 2016.
Dado que mis últimas apariciones en maratón no he estado a la altura (New York -2H50- y Londres -2H54-), mi anterior Sub 2H45 era de finales de Mayo de 2016; por lo que, por apenas un mes, me he quedado fuera de Tokio por marca personal, teniendo que acudir a la lotería del sorteo.

A finales de Septiembre sabré si la fortuna me sonríe y puedo viajar a Tokio a completar mi 4ª Major o no. En caso de que no toque, no hay duda ni negociación posible, volveré a mi ciudad talismán, a la Maratón que me ha dado mis mejores actuaciones en la distancia, Sevilla. Tampoco me importará, para nada !!!
En ese caso, la Major de 2018 pasaría al segundo semestre, Chicago.

Pero todo esto amigos, será otra historia que espero poder tener el gusto de contaros….

Ahora toca pensar en Berlín, para lo que solo quedan tres semanas… y como dice mi estado del Whatsapp… “ni idea de lo que va a pasar”, pero sobre todo disfrutar… en la carrera… y después de la carrera… bebiendo la mejor cerveza del mundo con un grupo de amigos fantástico.

Por último, dejadme que me despida como empecé la entrada, agradeciendo especialmente a Ester sus cuidados durante el periodo de lesión... Además de la traumatóloga, la fisio, los amigos de verdad que han estado ahí, etc…. ella, sus cuidados y sus conocimientos sanitarios han sido claves para que pueda estar preparándome esta carrera, y aunque no me dé tiempo a alcanzar mi punto óptimo, ella tendrá buena parte de culpa de que pueda ponerme en el mismo cajón de salida en el que me puse en 2015…
Ella tendrá también buena parte de culpa si puedo repetir esta imagen… GRACIAS POR TUS CUIDADOS!! ESTA, VA POR TÍ!!


No os marearé más con más entradas antes de la carrera…. Os cuento en tres semanas!!!. 
Un abrazo !!!