miércoles, 1 de mayo de 2019

MARATÓN DE BOSTON'19 - Sueño completado!!. El "rosco mágico" ya está en casa.


Muy buenas amig@s.

Aquí estamos de nuevo, unas semanas después de Tokyo, para trasladaros lo vivido en Boston, un lugar que para siempre va a quedar grabado en mi corazón, pues el destino quiso que en un reto de varios años, Boston haya sido el lugar en el que se ha culminado el circuito World Marathon Majors.
El objetivo en Boston no era otro que traerse el “rosco”, traerse esa medalla que certifica que has completado las 6 grandes y que por fin, ya está conmigo y no voy a esperar al final de la crónica para mostrarla… aquí la tenéis!!!.


Llegar a ella ha tenido su camino, no sólo en lo que a la propia maratón de Boston se refiere, sino en lo que a evolución personal y deportiva ha significado.

Empecemos centrándonos en la Maratón de Boston.

Quienes me seguís a través de las redes sociales (Facebook e Instagram) observaríais en mis publicaciones semanales que, aunque todo iba bien, mi preocupación principal era no lesionarme  estando a las puertas de tan bonito acontecimiento.

No iba a por marca en ninguno de los dos maratones, ni en Tokyo ni en Boston. Apretaría algo más en Tokyo (y aún así reservé por Boston), pero no iría a por marca en ninguno… eso sí, aunque no vayas a pegarle duro, no dejan de ser dos maratones en seis semanas, con los largos viajes (opuestos), el turismo de Japón por el medio, dos jet lag en poco más de un mes, desajustes, etc… más trabajo y demás por el medio, que no paran ni perdonan…
De ahí, que aunque los entrenos salían donde yo quería, lo principal era “dar gracias” cada semana porque todo siguiera en su sitio… Nos ponía más cerca de ser uno de esos 4.000 privilegiados en tener la “gran medalla”.

Con estas, somos capaces el viernes 12/04 de ponernos en buenas condiciones en el avión que nos lleva a Boston, acompañado de mi buen amigo Jaime.


Será una experiencia que viviremos los dos solos, sin más compañía, compartiendo cama y colchón (y además de verdad, jajaja), y la verdad que todo ha salido fenomenal y no ha habido problema alguno con nada (tampoco tenía por qué).

El mismo viernes, nada más aterrizar, nos da tiempo a ir a la Feria del Corredor, coger el dorsal y, en mi caso, el pequeño “extra” añadido que hay que recoger cuando vas a correr para completar la sexta de las grandes.
No puedo ocultar que siento ya en la Feria ciertos escalofríos y cierta emoción en este momento puntual.



Sábado y domingo tocó turisteo, controlando bien para no agotarse, si bien, Boston, además de ser una ciudad maravillosa y totalmente distinta a todo lo visto hasta ahora en América (con un toque más “british - irish”), no es una ciudad excesivamente grande, por lo que tenemos tiempo los días anteriores y posteriores para distribuir correctamente la ciudad y verla de sobra sin excesivos agobios.

Sin olvidar nunca la "carga de hidratos"
No fue el turismo para nada mi mayor problema… mi mayor problema fue el descanso, y no porque no hubiera tiempo para ello en nuestro acogedor y céntrico apartamento, sino porque mis horas de descanso fueron pocas y de muy muy baja calidad, a pesar de tener horas de sobra para descansar…

Uno había corrido hasta ese momento 27 maratones, pero una cierta ansiedad me está venciendo.
Las ganas de ponerme en la línea de salida, de conseguir esa medalla, de que todo vaya bien, de que no pase nada, que no haya imprevistos, etc… no están haciendo otra cosa que quedarse en el disco duro (aunque intenté no hacer caso) y hacer mella en mi descanso, lo que unido al jet lag, etc, hace que a pesar de pasar horas suficientes tumbado, de más vueltas que un molino, con el agobio que ello supone, entras en bucle, etc… y ni música relajante, ni nada…
Apenas logro entre las tres noches previas a la carrera, dormir 12-14 horas, lo cual es poco descanso, (más un jet lag por el medio) para enfrentarse al maratón.

Pero bueno, el lunes (Boston se corre en lunes, es festivo, el “Patriots Day”), me levanto con la energía positiva de que hoy debe ser un bonito día para mi, un día que llevo soñando años.

A las 4:45 estamos ya en pie para desplazarnos al parque de Boston desde el cual salen los típicos autobuses de “Otto, el de los Simpsons”, que nos esperan para llevarnos al pueblo donde tiene lugar la salida, Hopkington.
En este sentido, Boston es un maratón muy parecido a New York, puesto que tienes que levantarte a las 4:45 AM para empezar a correr a las 10:00 AM, la logística de que te lleven a un pueblo y te suelten por la carretera hasta legar a Boston, es lo que tiene.
Hay que coger metro para ir a los autobuses, montar en los autobuses, ir a Hopkington y estar allí esperando en las carpas dos horas hasta que te dan paso a la zona de salida…
Todo, eso sí, perfectamente organizado y donde no falta de nada en esos tiempos de espera… café, té, baggles, fruta, geles, baños…
En mi caso,  yo me llevo mi propio desayuno, puesto que yo no soy de experimentar el día de la carrera.
Boston tiene una organización espectacular digna de elogio y felicitación. Se nota que nadie lleva más años organizando un maratón (123ª edición, no lo olvidemos).

Esperando en las carpas antes de acceder
a los cajones de salida.

Después del repaso al “pre”, empezamos a centrarnos en la carrera propiamente dicha, con un detalle que hay que reseñar y al que se refiere muy bien Jaime en su crónica (enlace Jaime), … “Cuidado con lo que pides, porque a veces se cumple…”; a lo cual añado yo: “…se cumple… y puede jugar en tu contra…”).

Ha estado toda la semana nublado en Boston y lloviendo con cierta intensidad y las previsiones que se han dado para la carrera son peores aún en cuanto a lluvia y aire en contra…
Nos pegamos todo el fin de semana mirando las apps del tiempo a ver cómo evolucionaba el tema… incluso el día de la carrera, en el bus camino a Hopkington, cayó una de las tormentas más fuertes que he visto en mucho tiempo. Me digo “Madre Mía, otra así y suspenden por nuestra propia seguridad…” (incluso el autobús tiene que parar en una gasolinera…). Veo hasta peligrar el “rosco”, jeje…

A medida que vamos llegando a Hopkington, el panorama de agua va amainando, y el tiempo se mantiene nublado y sin mucho aire (sobre el papel, se queda así perfecto para mi…).
Pero, ¡¡Ay amigo!!, un rato más tarde, cuando llegamos a línea de salida, el agua ha parado totalmente y el sol empieza a mostrarse poco a poco (se irá quedando cada vez más, para hacerlo de forma definitiva más tarde).
Resultado: las temperaturas llegaron en carrera hasta los 22 grados, con el sol pegando y levantando todo lo que había en el suelo, llegándose a un 95% de humedad…
Como bien advertía antes de empezar a correr Potro en el chat del grupo de Training Óscar (obviamente lo vimos luego)… “cuidado que esas condiciones son muy duras para correr”… Y tanto!!!
Es decir… “Cuidado con lo que pides… que a veces se cumple”…, como decía antes…

Aún medio nublado (durará poco) comenzamos la carrera.

La carrera se lanza los cinco primeros kilómetros en terreno muy favorable, terreno que, con dos pequeños repechos, se mantiene hasta la media maratón.
Esta primera Media Maratón hay que ir echando el freno, literalmente… Pasaré la Media en 1H23’ y frenando de verdad, si hubiera habido que pasarla en 1H19’ o en 1H20’ la hubiera pasado sin problemas con total seguridad.

Ahora bien, uno es ya veterano y va sabiendo leer las carreras y en esta media maratón va metiendo en la computadora datos que no pueden pasar desapercibidos.
El primero de ellos, es que ya sé por otros amigos y crónicas que la segunda media es dura, por lo que no hay que ir a muerte en la primera, por ello “freno” y paso en 1H23, pero sobre todo, dos acontecimientos que, uno que ya se conoce, va teniendo muy en consideración:

-                El primero de ellos es que, consecuencia de las condiciones que tenemos, estoy totalmente empapado ya en el km.7. Observo alrededor y la gente va bastante sudada también, la humedad está haciendo efecto y es muy pronto, por lo que el peligro de deshidratación, etc, es alto.
Bebo por primera vez, como siempre, en la milla 3 (nuestro km.5 aprox.) y no dejaré de beber una sola milla (cada 1,6 kms…), cuando normalmente bebo cada 2,5 kms. o cada 5 incluso… Ojito!!!

-          El otro se produce entre el km. 19 y 20, cuando pasas el Wellesley College, el famoso sitio donde las estudiantes ofrecen besos a los corredores (no paro a por uno, obviamente…).
Los gritos son ensordecedores desde casi un km. antes de la zona y, aunque no me molestan, es más normalmente siempre me gustan que me animen, observo que no me sientan del todo bien… y cuando pasamos exactamente por el punto, es realmente atronador.
En condiciones normales, como decía, me hubiera gustado… pero aquí, no me dan “alas”.
Os preguntaréis por qué… pues bien… debo ser un poco raro, pero para mí el oído en los maratones es un termómetro bastante importante…
Si empiezo a oír mal o me retumban los oídos en mi cabeza, la cosa no va bien… No he llegado a ese punto todavía, pero veo que al oído no le agrada del todo…

Puntos a tener en cuenta y no me embalo tampoco ni en esos dos kms. hasta la Media por los gritos de ánimo, y paso la Media en 1H23, pudiendo haber pasado más rápido como comentaba antes.

Hasta el km.25, la carrera aún sigue siendo un pelín favorable.
Pasado el griterío de las universitarias, mi oído vuelve a estar normal, pero yo he guardado el dato. Intento seguir disfrutando del maratón, pero ya sé y tengo claro que no va a ser una carrera fácil… además el sol comienza a pegar aún con más fuerza y la humedad ahí está…

A partir del km.27, el panorama que yo había guardado en el disco duro, comienza a hacerse realidad…
Las condiciones me están empezando a poner las piernas “duras”, a lo que se une que detecto en el cuarto dedo de mi pie una ampolla de las gordas, de esas que nacen por debajo de la uña y ejercen una presión brutal en la zona (acabaré el maratón con cuatro ampollas, dos en cada pie… la humedad y los calcetines en consecuencia empapados provocan este efecto… más aún si olvidas echarte vaselina en los dedos, como suelo hacer habitualmente).
Molesta bastante, pero hago el ejercicio de no pensar mucho en ella y así compartiremos ella y las venideras hasta cuatro, como decía, vivencias y experiencias hasta meta…

Además, a partir de ese km.27, empieza la “juerga de la buena”…
Boston es conocida entre otras muchas cosas por una larga y dura cuesta que llaman la “RompeCorazones” (con eso queda todo dicho),  lo que nadie te cuenta es que las tres “colinas” que te ponen por delante hasta llegar a ella, no tienen nada que envidiarle, especialmente una de ellas…
La carrera se está poniendo realmente dura: el calor, la humedad, la orografía de la segunda media…
Veo bastante gente andando (algo que no es muy habitual en mis ritmos y a estas alturas todavía), mareados, retirándose y alguno cayendo como “moscas” al suelo…

¡¡Ojito que hemos venido a por las medallas… nada más… nada puede pasar que impida cruzar esta última línea de meta!!.

Yo tampoco voy ya fino… Me niego a andar en las terribles cuestas, hay fuerzas para subirlas corriendo, pero no estoy para apretar en estas condiciones de carrera y hay una cosa muy clara: no voy a dejar escapar hacer esta Major por debajo de tres horas…
A partir de ahí, a poner la calculadora y a “remar” hasta meta.
En mi humilde opinión, ser maratoniano también es esto… ver que el día no está para más, saber escuchar tu cuerpo, leer la carrera y tomar este tipo de decisiones que no son las que más gustan, pero a veces son necesarias…

A partir de ahí, a hacer cuentas cada km… “ahora puedo ir hasta meta a 4:30”, pasan los kms… “ahora puedo con el colchón que tengo a 4:35 hasta meta…”, “ahora a 4:40…” y así sucesivamente…

Pasada la Rompecorazones, el terreno es algo más”benévolo” (por decir algo) hasta meta, pero aún así, te esperan todavía otras 3 ó 4 “tachuelas” que siguen sacando bien las bielas…
Sigo con mis cálculos muy pendiente y pienso que Jaime, si todo va normal, en algún momento tendrá que llegar y quizás podamos ir juntos hasta meta…

Las condiciones y sensaciones no mejoran, pero la calculadora la sigo manejando, no quiero un solo susto…
Paso el km. 35 donde ya, en cada milla, no es que coja un vaso de agua, es que cojo dos!!!.
Soy consciente que voy plenamente deshidratado por la dureza de esta segunda media,  por el calor y por la humedad. Soy muy consciente de ello…
El oído empieza a retumbar a lo bestia, los isquios empiezan a encogerse, pero insisto… soy muy muy consciente de todo lo que está pasando.
Las sensaciones musculares, piernas duras, oído retumbón, etc… es fruto todo de la deshidratación…
Lo que veo a mis alrededores… mejor no lo cuento… La carrera está haciendo mucha mella…

No se la juega uno lo más mínimo!!!

“Hay que seguir gestionando Álvaro”, me digo a mi mismo…, sigo bebiendo dos vasos de agua cada milla, calculando los ritmos para llegar por debajo de tres horas.
Nada puede estropearlo. Estoy viendo caer gente al suelo y si eso pasa, las asistencias médicas, aunque estés a escasos kms. de la meta, no te van a dejar seguir… por lo que hay que ser muy prudente y no gastar nada de más de lo necesario para cumplir y ceñirse a lo justito…

Entre el 35 y el 40 he mirado un par de veces para atrás a ver si viene Jaime, pero no le veo… Pienso… “a este se le está haciendo ‘bola’ también la segunda media… joder con Boston!!!, su puta madre!!!”.

Sigo a lo mío… pero por fin, tras beber los dos últimos vasos de agua en el último avituallamiento de la milla 25, en el km.41 aparece Jaime… “¡¡¡Vamos que el Sub3 no se nos va!!!”. Subidón!!!!

Jaime sabe que a mí, aunque seamos corredores de mejor marca, me valía el Sub3 “pelao” después de Tokyo siendo el día que era y yo sé que a él también le vale…
El subidón es cojonudo, libraremos el “mínimo exigible” para corredores de nuestro nivel y voy a cruzar mi última meta Major con mi buen amigo Jaime, con el que he compartido cuatro de las seis.

Tras los últimos giros previos en el centro de la ciudad, entramos en Boylston Street, la calle donde finaliza el Maratón de Boston.
El reloj marca al fondo de la larga recta 2H57’, sobra tiempo y me dedico a disfrutar mi momento… (hasta Jaime se me va unos metros en esa recta y los últimos 100 tendré que apretar un poco para entrar juntos…), porque dedico toda la recta a disfrutar MI MOMENTAZO !!!

Saco del cinto portageles el papel de que “hoy estoy corriendo a por mi sexta estrella”, me lo pongo en la boca, empiezo a marcar el seis con los dedos… la gente me aplaude un montón cuando lo ve… me dedico a disfrutar mi “teatro” particular toda la avenida… BUAHHH…QUE MOMENTAZO!!!!...
Y se acerca ese último arco, esa última línea de meta Major que, mirando al cielo, dando gracias por todo en estos años no sé a quién, pero dando gracias, jaja, me siento el Rey del Mundo y cruzo esa meta junto con Jaime.

No olvidaré jamás este momento !!!
Ni este compartiéndolo con mi amigo Jaime
Y acordándome de quien me sigue al otro lado
del charco ;-)).

Nada más cruzar esa maravillosa línea amarilla y azul con el unicornio, hago algo que no he hecho nunca, que es arrodillarme para besar el suelo de Boston, que se convierte para mí en un lugar a recordar toda la vida.



En lo que tiempo se refiere, “muebles librados” (2H59) y objetivo espectacular e impensable para mi hace unos años en lo que a nivel global se refiere.
No puedo describir con palabras como me sentía en ese momento.

Los siguientes diez minutos fueron pura euforia!!.
Primero recogiendo la propia medalla del maratón de Boston, que madre mía que dura de conseguir ha sido!!! (mucho me acordé de mi amigo AupaNacho, al que cuando le dije que iba a intentar las dos seguidas, Tokyo y Boston, sin apretar a saco en ninguna, pero corriendo más fuerte en Tokyo y en Boston me valía con bajar de tres horas y me dijo… “No es poco en Boston bajar de tres horas…”.
La verdad que un tío que como yo, que también ha bajado de 2:45 varias veces y de 2:40, te diga eso… me dejó un poco “loco”…, pero sí, en la segunda media entendí muy bien el por qué… Y yo que pensé que le había pillado “pesimista” ese día… jaja).

Boston "en la saca"-
La única que faltaba!!

Y luego, directo a recoger el “rosco”… que bonito momento!!!
Te reciben con las banderitas, te aplaude la gente que está alrededor, te ponen la medalla, te felicitan, fotos, e incluso algún espontáneo que se quiso hacer una foto conmigo, jajaja, me parto…
Momento de los que quedan para siempre también…



A partir de ahí, con todo lo sufrido en carrera y tal “tsunami” de emociones, uno empieza a ver las “orejillas al lobo” y aunque he gestionado bien la situación en carrera porque lo veía venir, llega el momento en que no me noto fino del todo…
Empiezo a sentirme raro y consecuencia de mi brutal deshidratación que he arrastrado en carrera…
No me la juego más, ya tengo las “preseas”. Le digo a un voluntario que me siento un poco raro y que veo algún destello blanco, que por favor me acompañe al hospital de campaña que hay en la meta para que me revisen allí…

Al voluntario le sonaba la película… puesto que cuando llego allí, me encuentro aquello con bastantes corredores... y a esos ritmos, son corredores que saben a lo que juegan…, no son “locos” que deciden correr un maratón con dos meses corriendo…
Viene una doctora y una enfermera a diagnosticarme y claramente dicen que es otro caso de deshidratación (no me creían cuando les dije que había bebido en todas las millas, pero juro que bebí y vaya si bebí…).
Tras las correspondientes tomas de tensión, saturación de oxígeno, pulso, etc… me preparan un “caldo” que a medida que vas dando un sorbo, te llena la batería como si de un cargador de móvil se tratara… Brutal!!!
En ese rato de charla hasta que recupero del todo, me intereso por esta “Magic Soup” que revitaliza al instante prácticamente. Se partían cuando le puse el nombre de “Magic Soup” y les dije que por qué no las daban en los avituallamientos, jajaja. Que pasada, no sé qué coño era pero mano de santo!!

La doctora también me comentó que en los años que llevaba dando servicio voluntariamente en la carpa de meta del maratón de Boston, no recordaba un año con tanto corredor “tocado”…, y que le daba cierto miedo porque aún quedaban todos los corredores que están por encima de tres horas, que son muchos y que quizás podrían tener colapso en la carpa…

Totalmente recuperado, era momento de celebrar la 6ª y el rosco (y por supuesto, la 5ª de Jaime, que se mete ya en un RePoker de Majors!!).


Ducha rápida, cambiarse y… que mejor en Estados Unidos que recuperar con una buena hamburguesa, todo lo grande que puedas y, si estás en Boston, que mejor sitio que el bar de la mítica serie de mi época, Cheers!!! Espectacular!!!





En Boston ha terminado para mí una preciosa historia en lo que se refiere a las 6 WORLD MARATHON MAJORS. Para mí ha sido un reto tanto a nivel deportivo, como a nivel personal, muy muy bonito.

Todo empezó con la idea de correr una Major en Berlín en 2015, por saber qué era eso de “una de las seis grandes”. Sólo eso, ya de por sí sólo una de ellas, era un auténtico sueño.
Fue sin duda una gran experiencia que me llenó, más aún por como enfoqué aquello, como un reto solidario.
Pero claro, luego vino el “cómo un maratoniano no va a correr en Nueva York” y te metes en la segunda… y ves lo difícil que por viajes, jet lag, la vida personal, etc… tiene que ser correr las seis, lo cual, provoca que la dificultad del reto, lejos de ser un obstáculo, lo convierta en un objetivo… y así vino Londres, y luego Chicago… y ahora, el apretón final con Tokyo y Boston.

Ahora, tres años y medio después de correr la primera, he cerrado las seis y, sin duda, he completado un sueño que seguro para muchos no tiene mucho valor, pero para mí si lo tiene, no sólo por el reto en sí, sino principalmente por dos razones:

-          Una, por venir de donde vengo. No hace tanto, siete años y medio, que uno tenía este aspecto, pesaba 103 kgs. y se ahogaba el primer día que salió a correr… 7 minutos!!!

Mi primo el de Zumosol...
Noviembre de Julio de 2011.
Siete años y medio después, he corrido casi 100 carreras, 34 de ellas Medias Maratones y 28 Maratones, cuyas mejores marcas conocéis del propio blog, sabéis hasta donde he llegado…
Meter entre estas carreras las 6 Majors y tener la gran medalla, viene a completar siete años y medio en los que he pedido mucho a mi cuerpo y éste, no ha escatimado nada en darme todo lo que me ha dado y que, por supuesto, se refleja en la felicidad absoluta que me proporciona este deporte.

-          Otra, el modo en que se ha desarrollado la consecución de estas Major.
A día de hoy hay alrededor de 4.000 personas que han completado las 6 Majors (obviamente, van a ser más a medida que la gente las vaya corriendo y más con el “boom” de este deporte…), pero me enorgullece mucho el hecho de haber corrido todas y cada una de ellas por méritos propios, habiéndome clasificado en todas con las marcas que se me exigían para poder asegurarme un dorsal en la línea de salida y, además, habiendo clasificado en todas ellas para salir en el primer cajón de salida.
Adicionalmente, he conseguido bajar las seis de las 3 horas (y alguna de ellas de 2H45), lo cual para mí, también es algo muy positivo por la dificultad de algunos viajes tan largos…

Respecto a las marcas, a medida que he ido corriendo las “grandes”, personalmente he considerado que aquellas que tienen “jet lag” y largo viaje no son el sitio ideal para realizar marca…
Soy una persona a la que el JetLag le afecta mucho y no descanso del todo bien.
Rápidamente asumí que las carreras transoceánicas para mí no eran el sitio para intentar tirar ese 2H38 o ponerme de nuevo por debajo de 2H40.

He de reconocer que si lo he intentado en alguna Major, pero siempre en las que no implican “cruzar charco” (Berlín y Londres):

1.- En mi primer Berlin’15, estaba el reto solidario para intentar tirar ese 2H38. Sabe Dios que llegaba como nunca, pero mi excesiva ambición en la primera media hizo que lo pagara en la segunda y me fuera a 2H43.

2.- En Londres, sí que iba a por todas, tras una gran preparación, la verdad que en carrera las cosas no funcionaron y me fui a 2H54. No hay excusa, en Europa no hay jet lag ni largos viajes y no hay mucha diferencia con viajar a Valencia o Sevilla.

3.- Y mi segundo Berlín, en 2017, no fui a por MMP, pero sí tenía un gran objetivo. Esta es una de las carreras que con más cariño recuerdo de todas las que he corrido.
Tras cinco semanas totalmente parado por una lesión de espalda que me dejó “seco”, sólo tenía 10 semanas de preparación. En 10 semanas me planté en Tiergarten y decidí tirarme (quizás un poco alocadamente para venir de dónde veníamos…) a por la clasificación de Tokyo.
Salió, y ese 2H44’ que me daba la clasificación con solo 10 semanas de preparación tras un mes parado, permitió desencadenar todo lo que ha sucedido las últimas semanas.

El resto, como decía, siempre he procurado llegar más o menos bien, buscando buenas carreras, pero nunca tirando a la marca por todo lo comentado… cruzar el charco a mí me pesa mucho… pero aún así, han salido algunas carreras muy dignas también (sobre todo New York y Tokyo).

En fin amigos, como podéis ver, estoy muy contento por como se ha desarrollado todo, la forma en que se ha conseguido, gestionado y ejecutado.

Bienvenidas!!. Ya estáis todas juntas en casita!!

Adicionalmente, el centrarme los dos/tres últimos años en completar las Majors, me ha permitido por otro lado desconectar bastante de mi intento de tirar la marca.
Tras el 2H38’ de 2015, hubo varios intentos de rebajarla donde no se consiguió, llegando a convertirse en una auténtica obsesión para mí, no lo voy a negar, pero el batacazo en Londres, nos hizo aparcar temporalmente ese objetivo (que no renunciar a él) y centrarnos en cerrar las Majors.

Ahora, con el objetivo de las Majors ya cumplido con buena nota, siento mi mente fuerte y limpia como para poder volver a afrontar el reto de la marca, salga ésta o no.
Me he limpiado mucho olvidándome de ella estos dos años, me he hecho más fuerte porque he aprendido muchas cosas y, sobre todo, hemos descubierto en el entrenamiento polarizado, que venimos aplicando desde enero, el tipo de entreno que me permite alcanzar ratios que hacía tiempo que no alcanzábamos.
Tokyo ya fue un buen ejemplo, con ese 2H47 sin entrar en anaeróbico un solo segundo y echando el freno prácticamente toda la carrera para guardar para Boston (si llego a saber lo que había en Boston, jaja, en Tokyo salgo sin cadena, jejeje… Me pasa por no leer más crónicas de Boston antes, jajaja).

Saldrá o no saldrá como decía, pero tengo algo que no tenía las últimas veces que intenté la marca: Ganas, físicas y mentales, y sobre todo, una ilusión muy recuperada y unas sensaciones en los entrenos más duros y fuertes que hacía que no tenía.
Si sale, bienvenida, que no sale… pues que me quede fuerza para hacer más intentos. No es fácil la empresa…

Con esto, queda también respondida la pregunta de aquellos que me dicen “¿Y ahora qué vas a hacer?”…
Pues eso, el mundo no se acaba en las Majors, hay más carreras, más maratones, más ciudades que correr y otras en las que quizás repetir y que esto sigue, que espero que me queden muchas buenas crónicas que escribir contando a todos los que queráis seguir leyéndome lo que sucede en el asfalto, que ojalá sea bueno.
Por cierto, el sitio donde lo voy a intentar, será en “mi” Sevilla, en Febrero de 2020. 


El camino hasta allí, os lo iré contando en próximas entradas… que carreras por el medio, si el físico lo permite, va a haber. Competir me sienta bien y los últimos años he competido algo menos de lo que lo hacía hace tres/ cuatro años y seguramente me veáis algo más compitiendo.

Por último, agradecer a todas las personas que han contribuido a que esto sea una realidad…
A las principales ya lo agradecí en las redes sociales con nombre y apellidos, pero quiero extenderlo, sin dar más nombres (porque me dejaría a alguien seguro), a todos aquellos que en algún momento habéis compartido conmigo experiencias o me habéis trasladado vuestros ánimos o apoyo en un entreno, un post, un comentario en redes, un whatsapp, una llamada, un mensaje de ánimo, una escucha, algún patrocinio o donación incluso…, a todos vosotros… UN MILLÓN DE GRACIAS !!!

Ha sido un placer compartir este circuito Major con vosotros, todo lo que ha habido que no ha sido Major y todo lo que queda por delante, que espero sea mucho!!

No os “entretengo” más en esta entrada, que ya me he liado bastante… y esto no para y ya tenemos un objetivo muy bonito (y exigente) en el horizonte.

Un abrazo para todos!!



lunes, 18 de marzo de 2019

MARATÓN DE TOKYO'19 - Repoker de Majors!!...(y gran viaje).


Muy buenas;

Pues ya de vuelta de la aventura japonesa. La verdad que ha sido una aventura que ha merecido la pena en todos los sentidos, no sólo por haberse traído uno de los objetivos del viaje, la Maratón de Tokyo.


Decidimos viajar a Japón el miércoles 27 de febrero. El viaje nos tendría por el aire cinco horas de Madrid a Helsinki, con dos horas de escala en Helsinki y luego otras ocho horas de Helsinki a Tokyo.

Empezando la aventura. Con las pantallas preparadas para entretenerse 
tantas horas

El viaje empieza bien, pues en el mismo vuelo, viajaba el mítico Pedro Delgado. Nada más bajar del avión en Helsinki, uno no pierde la oportunidad de hacerse la foto con un deportista con muchísimo carisma para la gente de nuestra generación.

Con el ganador de un Tour de Francia
y dos Vueltas a España. Super simpático !!

El jueves a primerísima hora de la mañana estábamos en Japón. El objetivo era dormir allí al menos tres noches antes de la carrera. Es un jet lag distinto al de Estados Unidos (donde “ganas” horas). Aquí las “pierdes” al ir, por lo que con tres noches había más tiempo para adaptarse a posibles problemas de “jet lag”.

Obviamente, en un viaje así, no vas a “perder” tres días hasta la carrera sin hacer nada, por lo que turismo se hizo y bien, jeje, jueves y viernes sin problemas y el sábado, también sin problemas, aunque cogiendo mucho más metro y andando menos para evitar meter “pasos” de más. Creo que gestionamos muy bien esos tres días para no perder nada de turismo y no cansarme en exceso.

Ya en lo deportivo, el mismo jueves aprovechamos para ir a la Feria del Corredor a recoger el dorsal y “quitárnoslo del medio”. La Feria del Corredor está en una pequeña “isla” que que tienen en Tokyo que se llama Odaiba, que hay que ir a ver, y así matábamos dos pájaros de un tiro.
Lo que es el momento del dorsal y la feria nos llovió mucho, pero luego pudimos ver la Isla de Odaiba ya sin agua.

La verdad que pasamos un buen rato en la Feria, madre mía la de cosas que dan los japoneses…, parece un auténtico bazar.

Señalando las dos que me faltaban en ese momento
Típica foto en la feria con el dorsal


"Frikismo japones". Te mezclan 
los comecocos y videjuegos con 
el Maratón en una botella, jaja

El último entreno previo al maratón lo realicé ya en Tokyo, a primera hora de la mañana del viernes,  antes de irnos de turismo. Un entreno de 6 kms en un parque cercano al hotel y que nos dejaba unos números buenos.
A diferencia de otras maratones, las dos semanas previas a este maratón de Tokyo, los ratio pulso/ritmo, así como los datos de VO2 han ido a mejor, lo cual me hacía pensar que llegaba en tendencia ascendente y me daba cierta confianza.

Tras dormir estupendamente bien tanto del miércoles al jueves en el avión, como del jueves al viernes y del viernes al sábado ya en el hotel de Tokyo, la noche del sábado al domingo, fue una auténtica “lucha”.
La verdad que yo no me eché nervioso, para nada, ni presionado por objetivo alguno, a lo que uno sumaba ya la experiencia de 26 maratones y saber a lo que se enfrenta… pero… no hubo manera de dormir como los días y semanas anteriores… Apenas dormí cuatro horas en total y con muchos “cortes” en esas horas… pero bueno, dicen que si has dormido bien las noches anteriores, no importa tanto que no duermas bien la noche previa al maratón.

El domingo llega el momento de la verdad.
Tras analizar rápidamente como llegar a la salida el sábado por la noche, decido aprovechar el bono de Metro para 24 horas que la Organización regala a los corredores (este bono cuesta el resto de los días alrededor de 5 euros) y desplazarme a la salida en Metro (me valdrá también para hacer turismo la tarde después de la carrera, jeje). Serán hasta la salida apenas 20 minutos y unas 9-10 paradas.

El bono diario de Metro de Tokyo que
regala la Organización a los corredores
(y personalizado con la carrera!!).

 Las previsiones del tiempo han sido bastante inestables durante la semana…

Al final, cuando voy camino del hotel al metro, el día parece relativamente bueno para correr. Aunque la temperatura es fría, no llueve y no corre mucho aire.
Con esas me meto “bajo tierra”. Cuando aparezco en la zona del Ayuntamiento de Tokyo, desde donde se toma la salida, el panorama es algo distinto… ha roto a llover y se está levantando algo de aire… Si a ello le unes la temperatura fría, la sensación de frío es mayor…
Por suerte, el día anterior se me ocurrió comprar (en uno de los miles de 7Eleven que hay en Tokyo) un chubasquero, que me protegió bastante hasta el momento de la salida, primeramente en la cola de los baños para la “liberación previa” (baños bastante bien organizados) y, posteriormente, ya en mi cajón.

Bonito momento el de entrar al cajón semiélite al que tenía acceso por ser uno de los 150 corredores de fuera de Japón en haber acreditado Sub 2:45 el año anterior. Recordé en ese momento el día en que se lanzó con apenas 10 semanas de entrenos a por esta clasificación tras mis fuertes problemas de espalda, en Berlín 2017, y le recorren los escalofríos y la emoción por todo el cuerpo.

La pulsera azul, junto con la propia del Maratón, que nos identificaba

La verdad que luego ya una vez dentro del cajón de salida, antes del pistoletazo, fue casi mi peor momento de la carrera… porque no para llover cada vez más y más… el chubasquero tapa el cuerpo y quita algo el frío… pero las zapatillas están totalmente encharcadas y aún quedan unos minutos para tomar la salida… estoy deseando ponerme a correr para que se pase el frío, pero al mismo tiempo, las zapas ya están como dos esponjas y, cuando me quite el chubasquero, voy a empezar a empapar agua que no veas… en fin, “ralladas” y sensaciones previas al pistoletazo de salida…

A las 9:10 (puntualidad japonesa mediante) se da la salida de este Maratón de Tokyo, (38.000 "locos" dispuesto a plantear batalla), con una explosión de confetis brutal, casi no se ve y algunos confetis con el agua se pegan a la cara e incluso a la pantalla del Garmin… pasas unos metros quitando papelitos, jejej.

Mi idea (teniendo en cuenta que la distancia en algunas de las últimas ocasiones, por lesiones previas o por otros motivos, no me ha tratado adecuadamente, y que visto el día, no va a estar para muchas “florituras”) es salir a 4:00/km o un pelín por debajo y decidir en carrera, hacia el km. 35 o así, si voy bien y el día mejora, si aprieto un poco más o no. La planteo como una carrera para aumentar de nuevo la confianza en esta distancia y volver a manejarla como supe manejarla tanto tiempo.

Me voy entreteniendo jugando a las “matemáticas” con los kms… es decir, si quiero ir a 4 (o pelín por debajo), el km.1 lo tengo que pasar en 4, el 2 en 8, el 3 en 12…
Que lo paso en 3:58… (pues +2), que el siguiente lo paso en 3:57 (pues 2+3 = +5)… y así sucesivamente.
La verdad que con este jueguecito (y supongo que, sobre todo, las buenas sensaciones durante toda la carrera), me fui comiendo la carrera casi sin darme cuenta.

La carrera tarda en “en soltar” un poco… los japos corren un montón y en los grupos delanteros somos gente para aburrir…, pero bueno, se puede correr bien.
La verdad que no voy muy preocupado de si cojo grupos concretos o no, va habiendo varios y al principio vas entrando y saliendo en unos u otros sin mayores problemas por lo comentado anteriormente.
Las sensaciones hasta el km.10 son las típicas en mi caso… sensación de que vas bien, cómodo, aunque con esa sensación de que las piernas no han soltado del todo, que normalmente se suele producir a partir de ese momento.
Disfruto a pesar de la intensa lluvia y el frío, que no pararon en ningún momento y, en algún momento, también un poco de aire, aunque este último “soportable”.
En el km. 10 veo a Ester, lo cual siempre es un soplo de aire para continuar adelante (no la veré más en carrera…).

Pasando las alfombras del 10K

A partir del km. 10, me meto en un grupete que va comandando un corredor español (la bandera de España en la parte trasera de su camiseta le delata).
Tiene muy buena planta y técnica y la verdad que lleva un ritmo idóneo para la idea de carrera que me había planteado en la línea de salida por las circunstancias climatológicas.
Cuando me pongo prácticamente a su par, veo que es un corredor que estaba en la misma fila que yo en el avión, pero al otro lado del pasillo. Se llama Suso.
Decido quedarme ahí, en el grupo que el comanda.



Un par de instantáneas comandados por Suso.

Así, entre lo cómodo que me sentía en ese grupo y el “jueguecito” de ir sumando segundos de ventaja cada km… no me entero de cómo caen los kms…

En el Km.15, pasando por Asakusa y la famosa puerta de 
Kaminarimon (puerta de los truenos)

Continuamos en buena armonía y llegamos al giro previo al paso por la Media Maratón, donde sigo disfrutando de excelentes sensaciones.
Paso la Media en 1:23 largos. El pulso va muy bajo, lo cual me hace coger un más de confianza. Nos hemos merendado media carrera y los ratios que arrojan las pantallas del Garmin son excelentes.

Girando antes de encaminarnos al paso de 
la Media e informando con mi brazo derecho 
a los corredores de la "piscina" que había en ese lado

Tras el giro y el paso de la Media, volvemos por la misma avenida en sentido contrario y decido ahora comandar.
No soy yo (para nada) un corredor que le guste aprovecharse eternamente del trabajo de otros y paso a tirar del grupo (que cada vez somos menos) y que sobre todo el compatriota Suso pueda ahora beneficiarse de mi trabajo.




Sigo con mi jueguecito de los segundos, acumulando poco a poco en la hucha, entre charco y charco, entre cartel y cartel, y así llegamos, con idénticas sensaciones pero más empapados, prácticamente al km. 30 de carrera, donde atravesamos la zona comercial de “mucho billete” de Tokyo, la parte de Ginza, donde están las tiendas caras que en NYC te encuentras en la Quinta Avenida, por ejemplo.

Ester en la zona el día anterior.
Esto te lo dejan solito para correr y es un lujo.

La verdad que es una pasada cruzar esa zona reservada hoy sólo para los maratonianos…
Aunque ya habíamos intercambiado algunas frases y conversaciones, entablo ahí la conversación más larga con Suso.
Me dice que voy como una “rosa”… Es cierto que estar a estas alturas con tan buenas sensaciones, me hace ser muy optimista respecto a las últimas ocasiones y el pulso, sigue siendo excelente, pero le digo que aún hay que ser cauto, que queda mucho.
“Ya lo tienes hecho” me dice. “Lo tenemos”, le digo yo… “pégate y vamos juntos…”.
Ahí me dice que lleva varias semanas donde cada día que sale a correr es un auténtico suplicio para él, que ha estado con problemas y que no termina de recuperarse…
Yo sigo al ritmo y si no puede seguir, acordamos vernos en meta y darnos el contacto, puesto que él también tiene intención de ir a “rematar” a Boston (lo cierto es que luego, con la que caía también en meta y las tiendas de campaña grandes para cambiarse, aunque lo busqué, no pudimos coincidir, imposible encontrarlo… espero que me pueda leer y pueda contactar con él, buen tipo!!).

Sigo adelante clavando ritmos y así pasamos otro 5.000 más hasta llegar al km. 35… El pulso sigue siendo excelente…



Es el momento de decidir si darle un puntito más esos 7 kms a meta o mantener y dejarse llevar…
Mi cabeza rápidamente valora varios factores (el principal, que el tiempo desde luego no ha ido a mejor)  y la decisión es pegarme un “Amarrategui” en toda regla, un Fabio Capello en fútbol o un Messina en baloncesto… conservadurismo total… Cattenaccio puro y duro, jaja!!.
El día ha sido “perro” donde los haya, frío, viento en algunos momentos, mucha lluvia…
Todos sabemos que en estas situaciones las musculaturas sufren mucho más, los músculos tienen más tendencia al acortamiento… y yo ahora mismo, estoy metido de lleno en el objetivo de intentar en seis semanas, cerrar si todo va bien, el Circuito Majors…
Apretar para intentar bajar de 2:45, o quedarme en 2:45 altos, 2:46… no le veo sentido… Boston está ahí…
Decido disfrutar, incluso levantar ligeramente el pie y empezar a chocar con niños y esas cosas… A pesar de ello, como podréis ver luego en mis parciales y la posición en cada uno de ellos, está claro que las condiciones están haciendo dura la carrera a los corredores también en nuestros ritmos… no paro de adelantar gente a pesar de levantar ligeramente el pie.

Como no sonreir cuando se está disfrutando de buenas sensaciones!!
Así, hasta meta ya…
El último km. ya tranquilamente por una calle con adoquinado para, al final, girar a la izquierda y encarar, con el edificio de Tokyo Station a nuestras espaldas, vigilando nuestras llegadas, la meta final con una sensación, esta vez sí, de mucha satisfacción.
Satisfacción lo primero por meter la 5ª Grande en el bolsillo (y 27ª maratón), satisfacción porque había para más y esto es un saco de confianza para próximos retos en la distancia y, satisfacción por seguir cumpliendo sueños.
Entro en meta, tras mi beso habitual a la pulsera, indicando esa 5ª Major que se incorpora al palmarés y chupándome el dedo para dedicarle este “Repoker de Grandes” a mi sobrino Marco, de poco más de dos meses el día de la carrera (mi sobrino mayor Víctor se llevó la dedicatoria de New York y el pequeño se lleva la de Tokyo).



El resultado final es de 2H47, pero con unos números que demuestran que estamos en muy buen camino para, o con otras circunstancias de carrera, o en un futuro, volver a retomar intentos de grandes gestas.
Hacer 42,2 kms a 3:58/km, con un pulso medio de 155 ppm y sin pasar de 164 ppm y, por lo tanto, sin tocar mi umbral anaeróbico, a mi me dice mucho.

Ahí está, sin tocar Zona 5 ni un segundo !!

En cuanto a parciales, pues como anticipaba hace un momento, creo que estas dos imágenes lo dicen todo... clavando ritmos y siempre, en cada parcial, adelantando posiciones.




Rápido a por la medalla, que siguen lloviendo mares y hace un “pelete” que no veas…


Tokyo al saco !!!
La verdad que la Organización es rápida en meta, enseguida te dan una toalla (que es la primera vez que me la dan en 27 maratones) y luego te pone la habitual manta térmica…
A pesar de ello y tras cambiarme, no consigo evitar del todo entrar en una cierta hipotermia… Me llevé camiseta y cortavientos de repuesto, pero como no contaba con ese aguacero, las mallas, calcetines y zapatillas seguían empapados…
Dado que hasta que pude robar WiFi en el McDonalds donde había quedado con Ester después de la carrera (obviamente ella se llevó el WiFi Pocket que alquilamos en Japón) y nos pudimos encontrar, pasaron unos minutos, una cierta hipotermia se apoderó de mi hasta que me encontré con Ester.

Tardamos un poco más en encontrarnos de lo que habíamos previsto y es que, como comentaba al principio, sólo pudo verme en el km.10. En el Km. 22 llegué a escuchar mi nombre, pero justo debía haber pasado cuando ella llegó a ese punto… y no nos vimos más... Ester ya fue con la lengua fuera y retraso todo el maratón, jeje.
Agradezco a Ester el enorme esfuerzo que hizo por intentar verme en cinco puntos que ella había pensado, pero en esta ocasión, en una ciudad tan tan grande y estando absolutamente sola, por una vez, aunque solo sea una (jeje) me tenía que haber hecho caso.
Había un punto muy cerca de nuestro hotel en el que apenas desplazándose 500 metros de uno a otro me hubiera podido ver en tres sitios (kms 10, 20 y 29 aproximadamente, además de meta) y esperar entre medias tomando tranquilamente un café… pero bueno, lo hizo con la mejor intención, para verme más… pegándose una verdadera paliza y al final me vio menos…  y llego tarde a nuestra cita post - maraton, jaja...

Ya juntos, en el Metro de vuelta al hotel (apenas dos paradas desde la meta), el cuerpo va recuperando el calor… Luego una buena ducha caliente hace el resto y rápidamente a vestirse y a la zona de Shibuya… a ver uno de los cruces más famosos del mundo y a comerme un Ramen en un sitio recomendado que me dejó “nuevo”.



Respecto al Maratón, aunque seguro que hay opiniones contrarias, he de decir que a mí personalmente es un Maratón que me ha gustado mucho.

La feria – bazar (el estilo japonés) está bien (original), el recorrido es muy bueno para correr (plano, buen asfalto), pasa por buenas zonas de Tokyo (Ginza, Asakusa, toca algo de Akihabara, pasas por la Torre de Tokyo, sale del ayuntamiento, acaba en Chiyoda/Tokyo Station…) y está repleto de gente durante todo el recorrido, lo cual, a pesar del aguacero, es de agradecer y además, los japos animan…

La Organización es perfecta, como no podía esperar menos de los japos (cuadriculados como los alemanes, aunque en otro estilo…), todo perfectamente controlado, avituallamientos de agua e isotónicos amplios y perfectamente indicados cada 2,5 kms, puntos médicos y baños en carrera para quien los necesite perfectamente indicados, frutas y geles a partir del km. 25, toalla en meta... y lo dicho, recorrido y animación para disfrutar mucho de la carrera (creo que conté además de la cantidad de público, unos 12 – 13 grupos de animación).

No voy a decir que al nivel de Nueva York o Berlín, pero a mí sí me recordó en cuanto a nivel quizás a Londres…

Para mí (pero es opinión personal), la más flojita de las cinco hasta ahora ha sido Chicago.

Completada Tokyo, el futuro a corto plazo creo que es de sobra conocido por todos.
Decidí intentar completar el circuito World Marathon Majors este 2019, por lo que en seis semanas (y un día, que Boston se corre en lunes) intentaremos que todo vaya bien en Boston y a ver si podemos completar este bonito reto y sueño deportivo.

Como no te voy a querer...!!!!

Ya la semana siguiente al Maratón, aún en Japón, se salió a rodar los tres días habituales post maratón que marca el Míster, con 8, 10 y 12 kms…; y la siguiente semana (mitad en Japón aún y mitad en España) hemos metido alguna pildorilla de calidad y completado 65 kms. 
Esta actual intentaremos ya irnos a 85 kms., creo que será la semana de más carga de kms hasta Boston, que creo que fondo ha de haber..., pero el Míster manda !!.

Ya he corrido más veces maratones con diferencias de 3 y 4 semanas… en esta ocasión son 6, pero dado la importancia del objetivo buscado, la perfecta combinación en el entrenamiento para, al mismo tiempo, recuperar bien de Tokyo y mantener un buen punto de forma para Boston, no es cuestión fácil para el Míster, que ha de medir muy bien las cargas y los esfuerzos.
Hay que cuidar mucho la musculatura, el descanso, la alimentación, etc… para que todo siga en orden como parece y podamos el día 15 de abril, sin sobresaltos, cumplir este bonito sueño.

De momento, no quiero pensar mucho más allá de Boston, pero obviamente, si completo Boston y el circuito, no se acaba el running ni hay un ¿ahora qué?...
Cada día adoro más este deporte, por lo que los objetivos continuarán.

Aunque habrá que hacer 10K’s y alguna Media, tengo claro que habrá maratón el último trimestre del año… varios candidatos para ello (San Sebastián, Bilbao, Colonia, Budapest,…) y habrá maratón en Primavera 2020 (Aquí los candidatos son solo Sevilla, Barcelona o París).
En función del que elija para el último trimestre de este año, también dependerá el de primavera de 2020, puesto que habrá que dejar los correspondientes cuatro meses y medio o cinco entre ellos, para recuperar bien de uno a otro.

Buscaré como veis circuitos rápidos, puesto que el objetivo en ellos si va a ser volver a bajar de 2H40 y si se puede, intentar ir a mi MMP de 2H38.

Tras el batacazo de la Media de Getafe, se cambió totalmente el método de entrenamiento y sus resultados en seis-siete semanas han sido más que evidentes.
El entreno totalmente polarizado, algo que nunca había hecho, parece que me está sentando bastante bien y creo que puede ser momento de intentarlo en seis meses y en un año…

Pero eso, como decía, será después.
Ahora hay que centrarse en Boston, en jugar a un nuevo “Amarrategui” digno, en el que todo vaya bien, mi cuerpo no de problemas y podamos colgarnos el “Rosco Mágico Soñado”, como yo lo llamo.

Eso será una aventura que ojalá os pueda contar en cuatro semanas con un final feliz. Pongo todas las velas posibles para ello!!.

Obviamente no fui solo a Japón a correr. Cruzar hasta allí requiere al menos quedarse dos semanas a saborear las maravillas de un país que tenía ganas de conocer de siempre y que, por supuesto, no me ha defraudado para nada.
Los japoneses son un poco suyos (cuadriculados y robóticos), pero son muy amables y serviciales, y la gastronomía… pues a mí siempre me ha gustado y el país en sí, una maravilla que merece la pena conocer.
Os dejo unas fotillos (no muchas para no aburrir, que tengo más de 1.500), de lo que fue todo el viaje, en muy buena compañía, por supuesto ;-)). Gracias Ester por acompañarme en esta bendita locura en la que me conociste (sé que no es fácil, pero ya sabes que venía conmigo y ahí va a estar) y en este viaje a un país que en principio no te llamaba mucho, pero que te ha gustado.


TOKYO - El Futurismo



 

 


KAMAKURA - La sobriedad de sus templos



 


KYOTO - La belleza del pasado





OSAKA - Blade Runner!!



NARA - Una de las joyas





HIROSHIMA - Herencia de lo que nunca debe suceder




MIYAJIMA - Un auténtico tesoro





MONTE FUJI Y LOS 5 LAGOS - La naturaleza de Japón




NIKKO - Templos más “coloridos”, nos recordó a Tailandia



Y por supuesto, GASTRONOMÍA !!!!

El Okonomiyaki, espectacular

Unas patas de cangrejo gigante en el Mercado
del Pescado de Tokyo.

El Ramen y el Arroz Frito

Sushi !!!

Sopa de Tofu y Ternera con Cebollino (y arroz, claro)

YakiSoba Y YakiTori

Un placer contaros mis experiencias amigos. Nos vemos pronto, ojalá que con las mejores noticias !!!.